Un protocolo sencillo
Las normas te dicen qué información debe existir. Este protocolo, basado en ellas, te ayuda a aplicarlo en el momento de la verdad:
- Escucha y anota el alérgeno exacto. No es lo mismo «frutos secos» que «cacahuete» (lección 2).
- Consulta la información escrita del establecimiento (fichas, carta de alérgenos): es la que la norma exige tener registrada [S06, art. 6.5].
- No improvises. Si la ficha no lo deja claro o la receta ha cambiado, dilo con honestidad. Toda información, también la voluntaria, «no inducirá a error al consumidor» [S03, art. 36].
- Avisa a cocina de forma clara y comprueba que lo han entendido.
- Prepara con cuidado: utensilios limpios, sin restos visibles, separado del resto [S01, cap. IX, punto 9].
- Sirve identificando el plato y entrégalo tú directamente a la persona.
Si hay una reacción
Si un cliente se encuentra mal después de comer, avisa de inmediato a tu responsable y pide asistencia sanitaria urgente (teléfono de emergencias 112). Guarda la información del plato servido: ayudará a los sanitarios y a la empresa.
En comedores escolares y colectividades
La Ley 17/2011, de seguridad alimentaria y nutrición, obliga a escuelas infantiles y centros escolares a informar a las familias de los menús, incluidos los de comensales con alergias o intolerancias, y, cuando las instalaciones lo permitan, a elaborar menús especiales para el alumnado con alergias o intolerancias diagnosticadas; además, «se garantizarán menús alternativos en el caso de intolerancia al gluten» [S16, art. 40]. Lo ampliamos en el módulo de comedores colectivos.